Es una pasantía nueva que motiva a los estudiantes a explorar el universo chileno.

La presencia en suelo chileno de los cielos más despejados y los telescopios más poderosos del mundo constituye un poderoso incentivo para motivar a los estudiantes a conocer más de esta disciplina, cuyo campo de estudio atraviesa prácticamente todas las asignaturas del currículo escolar.

Muchas veces, sin saberlo, al enseñar matemática, física o geografía, enseñamos astronomía, debido a los múltiples nexos entre las ciencias. Al mismo tiempo, no son extraños los documentos de astronomía, como por ejemplo el enunciado de las leyes de Kepler, que podrían ser leídos con interés literario, o histórico. Pero la práctica de la astronomía en la escuela ofrece otras oportunidades valiosas para el fortalecimiento de la personalidad y el desarrollo de las habilidades cognitivas de los niños, que adquieren una visión más profunda del lugar que ocupan en el mundo.

De  izquierda a derecha, Benjamín Grawe alumno del colegio Bordemar, Nicolás Guerra del colegio San Pedro Nolasco de Quillota, el profesor de astronomía Juan Carlos Beamin  y Alejandro abarzua del colegio San Ignacio de Viña del Mar.

Universo Multicolor