Para llegar a ello, han estudiado la genética de plantas que sobreviven a las inclemencias de la zona antártica, luego inocularon frutales y hortalizas para darles características únicas de desarrollo y tolerancia ambiental.

Marco Molina-Montenegro, Investigador del CEM y académico del Instituto de Ciencias Biológicas, es el líder de este trabajo. Ha realizado siete viajes a la Antártica para estudiar cómo la flora de esta zona es capaz de sobrevivir al frío, la poca agua, que se encuentra mayormente congelada, y los pocos nutrientes disponibles en el suelo.

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Chilenos crean “súper vegetales”con bacterias de la Antártica